miércoles, 7 de octubre de 2009

PARAMISHTA: HISTORIA DE UNA PASIÓN

-Hace mucho tiempo en una tierra lejana hubo un casamiento real. La princesa se enamoró perdidamente del príncipe, él era muy apasionado, con mucha vida, hasta que fue enviado a la guerra.

El príncipe regresó después de un tiempo; se volvió frío y seco, aquella pasión se había apagado. Una noche apareció una kesali que le susurró a la princesa al oído que un hombre misterioso llegaría en la próxima luna llena. La princesa esperó con impaciencia y al ver que no llegaba, se durmió.

Escuchó de pronto un ruido y la sobresaltó, era un hombre que había entrado y estaba robando sus joyas.

Le dijo que era por necesidad y no por otra cosa... Ella lo permitió, al verlo surgió algo en su corazón. Pasó el tiempo y esperaba pacientemente a que ese hombre misterioso apareciera. Una noche de luna llena, ella lo esperaba y de pronto, el hombre apareció con una rosa en su boca y al ver a la princesa le dijo que aquella noche debió haberse robado la joya más bella que jamás había visto.

La princesa y el hombre se fugaron y comenzaron un viaje maravilloso por todo Kirunia y vivieron una pasión maravillosa.


-¿Y luego qué sucedió?


-Buscaron por todo el mundo un lugar maravilloso, hasta que finalmente encontraron una colina con una leyenda:


-¿Nos las puedes contar? Insistió Janfri.


-Hace siglos el reino de Kirunia esperaba la llegada del cometa estelar, un evento único que traería fortuna y buenaventura al mundo entero. El cometa era bellísimo según decían, pero algo salió mal, alguien muy poderoso alteró su trayectoria causando devastación y sucesos extraños.


Uno de ellos fue la creación de la colina estelar.


Mientras el cometa se desviaba, arrastró las estrellas a su alrededor generando una tormenta infinita de estrellas sobre dicha colina. Era tan mágica que Insta, la emisaria de la Luna y las corrientes de la magia y emociones la bendijo después de lo que pasó y Danitzia, sacerdotisa de insta comenzó a realizar casamientos y milagros tal como me sucedió. Mayara se cayó un momento, con añoranza y algo de tristeza. - Pero esa es otra historia. Dijo ella al fin.


Querida hermana, siempre recuerda que el casarse en esa colina es una bendición tal como pasó con la princesa y el ladrón.

-¿Qué pasó con ellos? Pregunté inquieto.

-Verás Artak, nadie lo sabe. Algunos dicen que vivieron en la colina hasta su muerte, otros que su amor fue tan grande que la tormenta se paró por un instante y se convirtieron en estrellas, pero yo se que están juntos, ya sea como estrellas o almas brillantes en el paraíso.

HISTORIA GITANA


“ESTA HISTORIA ES PARA LOS QUE BUSCAN PASIÓN Y AVENTURA EN SUS VIDAS”. PALABRAS DEDICADAS A SAMIRA POR MAYARA.


Paramishta: Cuento de hadas gitano.


Kesali: Hada.



Extracto de Artak el despertar del guerrero.
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[1] Hada o espíritu de la naturaleza.

domingo, 4 de octubre de 2009

La leyenda de Denébola “La madre de los leones”


De acuerdo con los registros de este relato, siglos atrás los fundadores del reino de Kirunia llegaron desde tierras lejanas buscando un lugar dónde establecerse para erigir el país más grande y próspero que se hubiera visto. Encontraron entonces un planicie donde fueron testigos de un evento que les marcaría a ellos y al futuro reino por siempre: completamente rodeada por una jauría de hienas hambrientas, que se arremolinaban a su alrededor buscando algún punto vulnerable, una madre leona daba vueltas junto a sus dos cachorros para evitar que las bestias pudieran darles alcance. Durante tres días y tres noches la leona y sus crías lucharon para ahuyentar a los carroñeros hasta que éstos, al ver que no les resultaría fácil obtener aquella comida, terminaron por rendirse y decidieron marcharse.
Los fundadores observaron todo desde lejos ya que habían acordado no intervenir por respeto a los ciclos y designios de la naturaleza, pero después de aquella extenuante lucha, la leona y sus cachorros estaban al borde del colapso por lo que los viajeros se aventuraron a ofrecerles ayuda en reconocimiento al esfuerzo y al gran deseo de vivir que habían mostrado. Les dieron agua y los alimentaron con jirones de carne seca que llevaban entre sus provisiones.
Luego de recuperarse, los felinos permanecieron con ellos y se convirtieron en sus compañeros de viaje. La madre leona recibió el nombre de Denébola y los cachorros fueron bautizados como Duhr y Chertán.
Años más tarde el lugar de aquel encuentro se convirtió en el punto de emplazamiento del real castillo de Kirunia y en memoria a Denébola, la figura de un feroz león rugiendo se convirtió en el escudo de armas del reino y los nombres de los cachorros, Duhr y Chertán, se dieron a los dos batallones que se formaron con los más grandes y mejores soldados del reino. El conseguir pertenecer a alguna de estas compañías era considerado el honor más grande que pudiera recibir un militar.


Extracto de "La llegada del Cometa Estelar"

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